Big Bud auto es otra XXL autofloreciente de la colección de Seedstockers. La genética de Big Bud produce plantas con un enorme potencial de crecimiento, especialmente en condiciones optimas. Los niveles de THC son altos, 22% o más, pero las cosechas XXL de esta variedad son la clave. Crecen bien en interior, con cualquier tipo de sistema pero alcanza mayor rendimiento en sistemas hidroponicos. Puede producir fácilmente centenares de gramos del brote seco de una sola planta. También es una buena opción para los cultivadores de exterior. A los productores de interior les encantara la gran calidad del humo y las extraordinarias cosechas.
La leyenda de Big Bud se originó en la década de 1980 como un posible cruce entre las primeras cepas básicas Afghani, Haze y Northern Lights, extendiéndose rápidamente por el mercado clandestino de entonces. Los orígenes precisos de esta formidable variedad Indica dominante están envueltos en un misterio, pero parece que Big Bud se desarrolló por primera vez en los EE.UU. en pleno cenit de la Guerra contra las Drogas. Los creadores originales de Big Bud estaban ansiosos de que las atenciones no deseadas de las fuerzas del orden pudieran significar que la cepa desapareciera para siempre, por lo que la transportaron al refugio seguro del cannabis de los Países Bajos, donde fue nutrida y estabilizada genéticamente, convirtiéndose rápidamente en la favorita de los ‘coffe-shops’.
Esta variedad proporciona a los cultivadores enormes cogollos que tienen un precioso color verde oliva intenso, con flores densas y pegajosas que van haciéndose más pálidas, especialmente en las últimas etapas de la floración, cuando los tricomas cristalinos y la resina visible comienzan a dominar, lo que le da una apariencia casi húmeda. Todo ello acompañado de ricos matices morados y pistilos de color naranja ardiente salpicados por todo el cuerpo.
Estos cogollos súper gruesos son típicos de las cepas predominantemente Indicas, con una buena relación caliz/hoja que ofrece un manicurado sencillo y efectivo, por lo que las flores curadas son enormes según cualquier estándar de comparación. Los cogollos son tan resinosos que se adhieren entre sí, incluso cuando se envasan en pequeñas cantidades para su almacenamiento. Debido al alto número de tricomas y su densidad, estos cogollos también son difíciles de romper a mano, por lo que un grinder será tu mejor amigo a la hora de hincarle el diente.


